Orientación hacia el crecimiento personal: Se centra en ayudar a la persona a desarrollar su potencial, mejorar su bienestar y alcanzar sus metas personales.
Enfoque en el presente y el futuro: Aunque puede explorar el pasado, el coaching de vida prioriza las acciones y decisiones que la persona puede tomar en el momento presente para construir un mejor futuro.
Proceso de autodescubrimiento y autoconocimiento: Facilita que la persona identifique sus valores, creencias, fortalezas y áreas de mejora, promoviendo una mayor comprensión de sí mismo.
Establecimiento de metas específicas y alcanzables: Trabaja en definir objetivos claros, realistas y medibles, acompañando la persona en la planificación y ejecución de acciones concretas.
Empoderamiento personal: Busca fortalecer la autonomía, confianza y responsabilidad del individuo para que tome decisiones conscientes y efectivas.
Relación de colaboración y confianza: El coach actúa como un facilitador, creando un espacio seguro y confidencial que fomente la apertura